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Las ciudades y los edificios se parecen a los organismos vivos. Tienen estructuras y funciones diferenciadas, necesitan consumir energía y la circulación les supone, a veces, graves problemas. Apurando la metáfora también cabe imaginar edificios y ciudades inteligentes. Esa es precisamente la base de un proyecto que se desarrolla en varias ciudades y que pretende introducir sistemas tecnológicos para optimizar la eficiencia energética y gestionar racionalmente los problemas propios de la vida urbana. |
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