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La letra con sangre entra'. Muchos han practicado (y muchos más han sufrido) ese lema. Enseñar por imposición, aprender desde la sumisión, entender que la tensión es connatural a la enseñanza. En el pasado todo eso estaba tan naturalizado que casi no se objetaba. Pero hoy los mejores maestros y los mejores discípulos saben que, como dijo Platón, 'el alma no aprende nada que haya entrado en ella por la fuerza'. Y eso no solo es cierto para actores y directores de teatro. |
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