Los grandes cambios tecnológicos suponen una verdadera revolución para la idea de propiedad. Una tesis marxista que ha vuelto a tener actualidad en el contexto de la revolución digital. La propiedad intelectual de los creadores de contenidos culturales y el control de sus derechos se ha visto radicalmente afectada por los nuevos modos de producir y difundir información en el mundo digital. Las tecnologías han cambiado las relaciones, pero no necesariamente las determinan. Las nuevas reglas del juego deberían depender de lo que seamos capaces de imaginar y conseguir.