El tiempo humano es muy corto para el espacio sideral. Por eso en la ciencia ficción es grande la tentación de superar la velocidad de la luz y viajar en el tiempo. O de emprender viajes más largos que la duración de una vida humana y que impliquen a varias generaciones. La posibilidad de imaginar un hábitat cerrado para esos hipotéticos viajeros espaciales es estimulante para la ciencia ficción. Y también para la ciencia porque obliga a pensar en los límites de la técnica y de la sociabilidad humana.