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El bolígrafo desterró hace tiempo a la pluma, pero no a la escritura a mano. Sin embargo, las máquinas de escribir, primero, y los móviles y ordenadores, después, han postergando notablemente a la letra manuscrita. ¿Qué se pierde y qué se gana con los nuevos hábitos digitales en la escritura? Algunos reivindican la escritura a mano señalando razones estéticas, educativas o psicológicas que hacen recomendable su práctica. Otros consideran que es sólo una reliquia venerable de un tiempo pasado. |
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