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Siglo y medio después, sigue siendo patente en la ciudad de Barcelona la fuerza de la visión del urbanista que diseñó su ensanche. Ildefons Cerdá demostró que el urbanismo racional podía cambiar la vida de las personas cuando la ciudad, su presente y su futuro, es comprendida cabalmente y se actúa sobre ella con inteligencia y responsabilidad. Cerdá anticipó soluciones a problemas que aún estaban por venir. Entre los ingenieros que defienden el concepto de plan como modelo de intervención urbanística, los arquitectos partidarios del proyecto y los geógrafos, con gran lucidez analítica pero con poca incidencia práctica, el problema de la definición urbanística de las ciudades sigue siendo un reto a comienzos del siglo XXI. |
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