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La claridad es la cortesía del filósofo, deçía Ortega. Y del físico, pensarían en el Instituto de Astrofísica de Canarias al convocar su curioso concurso de relatos. Las bases del concurso establecen que el investigador debía explicar algunos conceptos de su trabajo científico en un lenguaje muy claro, tanto como para que pudiera leerlo (y entenderlo) una hipotética abuela de 85 años que jamás hubiera utilizado un telescopio ni un ordenador. |
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