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Durante siglos se ha venido observando el cielo con gran interés desde la Tierra y se ha catalogado lo que en él se puede ver. Pero desde hace pocos años, también es posible darle la vuelta a esa curiosidad humana. Ahora es la superficie de nuestro planeta la que se rastrea con curiosidad desde el cielo. La combinación de los satélites artificiales y los sistemas digitales de tratamiento de la información hacen que investigadores de diversos campos y profanos con diferentes aficiones escudriñen cada rincón de los continentes y los océanos frente a las pantallas de sus ordenadores. |
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