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El crecimiento económico y el aumento del consumo de petróleo están estrechamente asociados. Sin embargo, no es seguro que en los próximos años la oferta pueda atender el incremento de la demanda. De hecho, la producción mundial de petróleo está descendiendo y concentrándose en un número menor de países productores. La crisis económica ha postergado los efectos de estos desequilibrios pero no los ha eliminado. Urge, por tanto, reducir la demanda y encontrar otras fuentes sustitutivas para la producción de energía. |
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