La carrera espacial que llevó a algunos seres humanos a la Luna fue fruto de la competencia simbólica entre las dos superpotencias dominantes hace cuarenta años. No queda casi nada de aquella pugna pero no son pocas las consecuencias de la salida de los seres humanos fuera del planeta. De ser escenario de la competencia internacional, el espacio exterior ha pasado a convertirse en el lugar de una colaboración internacional muy fructífera. Mirar desde fuera nuestro planeta nos ha permitido comprender que muchos de sus problemas son globales y que también habrán de serlo las soluciones. Las tecnologías que llevaron a los americanos a la Luna han abandonado la función simbólica que tenían hace cuatro décadas pero siguen generando aplicaciones muy útiles para nuestra vida cotidiana.