| |
Cuatro décadas después de que Armstrong pisara suelo lunar, aquella hazaña resulta muy lejana y extraña. A algunos siempre les ha parecido que se trató de un gigantesco fraude, aunque las teorías conspirativas que sustentan esa creencia resulten más surrealistas que la propia idea de que alguien llegue a la Luna. La perspectiva que da el tiempo permite repensar el sentido de esos desafíos, así como la base científica de las certezas que hoy tenemos sobre lo que es posible y lo que no lo es. |
|