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Los sueños de progreso económico y de vertebración social estuvieron asociados en las últimas décadas del siglo XIX al desarrollo del ferrocarril. Los caminos de hierro iban a unir regiones y países haciendo posible el fin de su aislamiento. Una de esas costuras en la península ibérica se cosería en medio de un territorio tan hermoso como hostil a los requerimientos topográficos del ferrocarril. Se trata de la frontera entre La Fregeneda, en España, y Barca D?Alva, en Portugal. La envergadura de la empresa acometida a finales del siglo XIX nunca fue compensada por el éxito económico y comercial. Tras su cierre en 1984 los raíles corroídos de los viejos puentes y túneles en medio del paisaje agreste de la frontera hispano-lusa son el testimonio del fracaso de aquel sueño tecnológico. |
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