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¿Se puede poner precio a un bien tan preciado como la sangre? La respuesta depende del lugar: en Estados Unidos sí, en España no. El modelo español es altruista, se basa en la solidaridad, el norteamericano permite que cada cual, si quiere, se gane un dinero vendiendo su propia sangre. Lo ético, lo económico y lo sanitario se cruzan en este debate en el que determinadas empresas y algunas asociaciones de donantes tienen planteamientos enfrentados. |
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