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Las grandes obras pueden tener efectos imprevistos. En el norte de España, la perforación de la cordillera cantábrica para hacer los túneles del tren de alta velocidad ha atravesado veinte acuíferos y ha variado la situación hidrólogica de las dos vertientes de la cordillera. El agua de los ríos del sur de la montaña va ahora hacia el norte pasando por unos túneles que, diez años y tres mil millones de euros después, aún no utiliza ningún ferrocarril. |
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