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La biodiversidad es un concepto de moda. Tanto como para celebrar en 2010 el Año de la Biodiversidad. Aparentemente, el interés público por ese concepto habría de favorecer la investigación taxonómica. Sin embargo, no es seguro que la defensa de la diversidad biológica contribuya mucho al desarrollo del conocimiento disponible en ese campo científico. Ni siquiera es seguro que sea útil para reducir el ritmo de extinción de especies. La semántica política y la científica no resultan confluyentes a propósito de un concepto tan borroso como el de biodiversidad. |
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